La autenticación multifactor resistente al phishing se vuelve estándar corporativo
Cada vez más organizaciones abandonan los SMS y los códigos OTP en favor de llaves de seguridad y passkeys para frenar el robo de credenciales.
Cada vez más organizaciones abandonan los SMS y los códigos OTP en favor de llaves de seguridad y passkeys para frenar el robo de credenciales.
Reguladores de varios países endurecen las obligaciones sobre consentimiento, minimización y notificación de incidentes que afectan a datos personales.
Tras una filtración masiva, conviene cambiar contraseñas, activar la MFA y vigilar posibles intentos de fraude con la información expuesta.
Los operadores no solo cifran los datos: los exfiltran y amenazan con publicarlos, además de buscar y destruir los respaldos.
El código malicioso aprovecha vulnerabilidades conocidas para desplegar puertas traseras y mineros en redes mal mantenidas.
Este tipo de malware roba contraseñas, cookies y tokens de sesión que luego se venden e impulsan intrusiones mayores.
El incidente recuerda que la seguridad de una organización depende también de la de sus proveedores y servicios externos.
Los actores avanzados persistentes priorizan el sigilo y la permanencia para recopilar información estratégica durante meses.
Reconocer los patrones de los grupos avanzados ayuda a frenar las intrusiones antes de que alcancen sus objetivos.
El incidente confirma que el retraso en aplicar parches sigue siendo una de las principales causas de las grandes brechas.