Telegram ha sido durante años uno de los principales escondrijos digitales de los ciberdelincuentes para desarrollar actividades ilícitas. Sin embargo, la plataforma está endureciendo sus mecanismos de control, convirtiéndose en un entorno cada vez más hostil para las operaciones clandestinas. Así lo pone de manifiesto un análisis de Kaspersky, basado en el seguimiento de más de 800 canales delictivos bloqueados entre 2021 y 2024.
De refugio digital a entorno hostil
Kaspersky recuerda que Telegram se había convertido en un entorno ideal para el cibercrimen por su facilidad de uso y por herramientas como los bots automatizados, capaces de gestionar pagos en criptomonedas y distribuir bienes ilegales –como kits de phishing, servicios de DDOS o tarjetas bancarias robadas– sin intervención humana. A esto se suma su almacenamiento ilimitado, que facilita compartir bases de datos filtradas o documentos corporativos robados.
En este contexto, el uso de Telegram por parte de los ciberdelincuentes creció hasta un 53% en 2024, según detectó la propia compañía e informamos en Escudo Digital.
Sin embargo, el cambio de reglas de la plataforma está transformando el panorama. Aunque ahora los canales ilícitos permanecen más tiempo activos, el ritmo de bloqueos se ha disparado. A este aumento de la presión en la moderación se suman otros factores que restan atractivo a Telegram para usos delictivos.
Entre ellos, Kaspersky destaca la ausencia de cifrado de extremo a extremo por defecto, la infraestructura centralizada –que impide gestionar comunicaciones desde servidores propios– y el carácter cerrado del código del servidor, que dificulta verificar su funcionamiento real.
Migración hacia otras plataformas
Todas estas restricciones y limitaciones están empujando a muchos cibercriminales a migrar hacia otras plataformas, señala la firma de ciberseguridad. Como ejemplo, cita los casos de BFRepo, grupo malicioso que cuenta con cerca de 9.000 miembros, y de la operación Angel Drainer, especializada en malware como servicio, que no solo a comenzado a trasladar su actividad a otras plataformas, sino que incluso ha desarrollado su propia aplicación de mensajería privada, «alegando interrupciones constantes en Telegram».
Vladislav Belousov, analista de Digital Footprint en Kaspersky, resume así la situación: «Telegram sigue siendo una herramienta útil para los estafadores, pero la relación entre riesgo y beneficio está cambiando. Aunque algunos canales permanecen online más tiempo que antes, el volumen creciente de bloqueos hace imposible garantizar estabilidad. Cuando una tienda o servicio desaparece de un día para otro y reaparece solo para volver a ser eliminado semanas después, mantener un negocio se vuelve muy complicado. Ya estamos viendo los primeros movimientos de migración».
Recomendaciones de seguridad
En medio de este cambio de ciclo en el uso de Telegram por parte de los ciberdelincuentes, desde Kaspersky recomiendan a los usuarios aplicar dos medidas básicas para reducir su exposición a actividades maliciosas y reforzar la protección.
Reportar canales y bots claramente ilícitos, contribuyendo a acelerar la moderación comunitaria.
Apoyarse en múltiples fuentes de inteligencia de amenazas, con cobertura de la web superficial, la deep web y la dark web, para conocer las tácticas y actividades recientes de los actores maliciosos.
