Europa se ha convertido en uno de los principales escenarios de la ciberguerra contemporánea, según el último informe de la división de inteligencia de amenazas de Google (Google Threat Intelligence Group) sobre las amenazas a la base industrial de defensa

La firma de Mountain View señala que la industria de defensa, tanto en Europa como a nivel global, opera bajo un entorno de amenaza constante y multifacético, en el que participan actores estatales, grupos criminales organizados y redes hacktivistas

Estos adversarios no se limitarían a atacar infraestructuras técnicas, sino que combinan espionaje, sabotaje y manipulación de personas y procesos organizativos, lo que complica la detección y respuesta por parte de las organizaciones.

El informe identifica a Rusia, China, Corea del Norte e Irán como los principales actores de amenazas, cada uno con objetivos y tácticas diferenciadas. 

En el caso de Rusia, se observa un fuerte interés por las empresas europeas que desarrollan o suministran tecnologías relacionadas con sistemas militares, drones, logística o comunicaciones, especialmente en el contexto del conflicto en Ucrania. Estas operaciones incluyen campañas de phishing dirigidas, malware diseñado para robar información desde dispositivos móviles y ataques contra aplicaciones de mensajería utilizadas por personal militar o contratistas.

China, por su parte, mantiene una estrategia sostenida de ciberespionaje industrial orientada a adquirir ventajas tecnológicas a largo plazo. El informe destaca su interés en sectores como aeroespacial, telecomunicaciones, electrónica avanzada y tecnologías de doble uso, muchas de ellas con fuerte presencia en Europa. Estas operaciones suelen ser persistentes, silenciosas y enfocadas en la exfiltración de información estratégica más que en la interrupción directa de servicios.

Corea del Norte aparece vinculada tanto a campañas de espionaje como a actividades financieras ilícitas destinadas a obtener fondos para sus programas estratégicos. Google documenta el uso de ingeniería social avanzada, incluidas ofertas de empleo falsas y procesos de selección manipulados, para comprometer a empleados de empresas tecnológicas y de defensa, incluso mediante la infiltración directa de falsos trabajadores remotos en organizaciones legítimas.

Irán combinaría espionaje con operaciones de influencia y sabotaje, centrándose en objetivos relacionados con defensa, energía y política exterior. Sus campañas suelen incluir ataques dirigidos a individuos concretos, suplantación de identidades y explotación de plataformas profesionales y redes sociales para establecer contacto con empleados clave.

Las personas, una puerta de entrada

Uno de los aspectos más relevantes del informe es el desplazamiento del foco de los ataques desde las infraestructuras técnicas hacia las personas y los procesos organizativos. Google destaca que los atacantes explotan cada vez más los procesos de recursos humanos, los sistemas de contratación, las redes profesionales y los dispositivos personales como vías de acceso a entornos corporativos. 

Esto incluye phishing altamente personalizado, suplantación de reclutadores, creación de portales de empleo falsos y envío de archivos maliciosos camuflados como ofertas laborales o documentos técnicos.

Este cambio de enfoque supone un reto significativo para las organizaciones europeas, ya que muchas de estas actividades ocurren fuera del perímetro tradicional de seguridad corporativa, en cuentas personales de correo electrónico, plataformas externas o dispositivos no gestionados. Como resultado, las intrusiones pueden pasar desapercibidas durante largos periodos de tiempo, permitiendo a los atacantes moverse lateralmente y extraer información sensible sin ser detectados.

Asimismo, el informe de Google subraya también el papel crítico de la cadena de suministro como uno de los principales puntos de vulnerabilidad de la industria de defensa. En Europa, donde la producción militar y tecnológica depende de redes complejas de proveedores, subcontratistas y pymes especializadas, un solo incidente en un eslabón secundario puede comprometer sistemas de alto valor estratégico. 

La compañía de la gran G ha podido observar que el sector manufacturero, clave en la base industrial de defensa, es uno de los más afectados por ransomware y filtraciones de datos a nivel global.

Esta realidad es especialmente relevante para el Viejo Continente, donde muchas empresas pequeñas y medianas participan en programas de defensa multinacionales sin disponer de los mismos recursos de ciberseguridad que los grandes contratistas. El informe advierte de que los atacantes explotan activamente estas asimetrías, utilizando a los proveedores menos protegidos como puertas de entrada hacia organizaciones de mayor valor, lo que convierte la seguridad de la cadena de suministro en un problema sistémico, no aislado.

La necesidad de una visión holística

Además de los ataques técnicos y de ingeniería social, Google señala la creciente integración de operaciones de desinformación, hacktivismo y presión mediática dentro del panorama de amenazas. 

Estas campañas buscan influir en la opinión pública, erosionar la confianza en instituciones y empresas, o generar impacto reputacional, especialmente en contextos de conflicto o tensión geopolítica. En Europa, donde la estabilidad política y la cohesión social son factores clave para la defensa colectiva, este tipo de amenazas híbridas adquiere una relevancia estratégica.

El informe también destaca la evolución del uso de tecnologías avanzadas por parte de los atacantes, incluida la inteligencia artificial, para mejorar la escala, personalización y eficacia de sus campañas. Esto se traduce en correos de phishing más convincentes, malware más adaptable y operaciones más difíciles de atribuir, lo que eleva el nivel de complejidad para los equipos de seguridad europeos.

Ante este escenario, el gigante tecnológico sostiene que los enfoques tradicionales de ciberseguridad ya no son suficientes. La defensa de la base industrial de defensa requiere una visión holística que combine protección técnica, gestión de identidades, seguridad de procesos, formación continua del personal y cooperación estrecha entre organizaciones públicas y privadas. La ciberseguridad deja de ser un asunto exclusivo de los departamentos de TI para convertirse en una responsabilidad organizativa transversal.

El informe recomienda reforzar los controles de acceso, especialmente en entornos híbridos y de trabajo remoto, implementar autenticación multifactorial de forma sistemática, segmentar redes para limitar el movimiento lateral de los atacantes y auditar de manera rigurosa a proveedores y socios comerciales. Asimismo, subraya la importancia de integrar inteligencia de amenazas en tiempo real y capacidades de detección proactiva que permitan anticipar campañas antes de que se traduzcan en incidentes graves.

La formación y concienciación del personal aparece como uno de los pilares más críticos de la defensa. Google insiste en que, dado que muchas intrusiones comienzan con un solo clic, la capacidad de los empleados para reconocer intentos de phishing, suplantación o manipulación es tan importante como cualquier tecnología de protección perimetral. En el contexto europeo, donde la diversidad cultural y lingüística puede ser explotada por los atacantes, esta formación debe ser continua, localizada y adaptada a distintos perfiles profesionales.

En última instancia, el informe concluye que la industria de defensa opera en un entorno “disputado y complejo”, donde la frontera entre lo civil y lo militar, lo físico y lo digital, lo interno y lo externo, es cada vez más difusa. Para Europa, que busca reforzar su autonomía estratégica y su capacidad de defensa colectiva, esto implica que la ciberseguridad no puede considerarse un complemento, sino un componente central de su arquitectura de seguridad.