Un reciente estudio elaborado por Kaspersky señala que las víctimas españolas pierden una media de 577 euros cada vez que caen en una estafa por mensajería. En determinados casos, el impacto económico es mucho mayor y llega a superar los 1.150 euros.

Los fraudes actuales ya no se presentan mediante correos electrónicos claramente sospechosos o mensajes mal redactados. Los delincuentes emplean técnicas cada vez más elaboradas para generar confianza y crear una falsa sensación de legitimidad.

El resultado es que muchos usuarios terminan facilitando datos personales, credenciales bancarias o realizando transferencias económicas sin percibir inicialmente el engaño.

Los datos muestran que el problema sigue creciendo. Más de la mitad de los fraudes analizados a nivel internacional se produjeron durante los últimos cinco meses, una señal clara de la rapidez con la que evolucionan estas amenazas.

Aunque la pérdida media en España se sitúa en 577 euros por víctima, el informe refleja que un 7,5% de los afectados sufre perjuicios económicos superiores a los 1.150 euros.

Si se extrapola el fenómeno a escala global, el impacto alcanza dimensiones mucho mayores. Con miles de millones de usuarios de aplicaciones de mensajería en todo el mundo, incluso una tasa relativamente reducida de víctimas supone pérdidas económicas que podrían alcanzar cientos de miles de millones de dólares.

La mayoría de los afectados nunca denuncia

Uno de los aspectos más llamativos del estudio es la baja tasa de denuncias. Solo el 31,2% de las víctimas españolas comunica los hechos a las fuerzas de seguridad, mientras que apenas el 26,7% informa a su entidad financiera.

Esto significa que una gran parte de los fraudes nunca llega a registrarse oficialmente.

Por lo que la infradenuncia también dificulta la identificación de nuevas campañas de fraude y limita la capacidad de reacción de las autoridades y las entidades financieras.

Los falsos avisos de paquetes lideran las estafas

Los ciberdelincuentes recurren principalmente a situaciones cotidianas para engañar a los usuarios. En España, la modalidad más frecuente son los falsos avisos relacionados con entregas de paquetes, que afectan al 49,2% de los casos detectados.

Estos mensajes suelen informar de una supuesta incidencia en un envío e incluyen enlaces que conducen a páginas fraudulentas diseñadas para obtener datos personales o bancarios.

La segunda modalidad más habitual es la suplantación de marcas reconocidas, que representa el 32% de los fraudes. Los delincuentes utilizan la imagen de empresas renombradas para aumentar la credibilidad de sus mensajes y reducir las sospechas de las víctimas.

En tercer lugar aparecen las falsas oportunidades de inversión, responsables del 25,6% de los engaños registrados. Estas estafas prometen beneficios rápidos o rendimientos extraordinarios para captar la atención de personas interesadas en mejorar su situación financiera.

Los millennials destacan entre las víctimas de falsas inversiones

El estudio identifica diferencias según la edad de los afectados. En el caso de los fraudes relacionados con inversiones, los millennials representan el grupo más vulnerable, concentrando el 40% de las víctimas de esta modalidad.

Muchas personas de esta generación afrontan dificultades para acceder a la vivienda, una menor estabilidad laboral y mayores exigencias financieras que generaciones anteriores.

Los ciberdelincuentes aprovechan estas circunstancias mediante mensajes que prometen ingresos rápidos, oportunidades exclusivas o fórmulas aparentemente sencillas para aumentar el patrimonio.

Detrás de estas ofertas se esconden esquemas fraudulentos cuyo único objetivo es obtener dinero de las víctimas.

Cómo reducir el riesgo de sufrir una estafa digital

Los expertos en ciberseguridad insisten en la importancia de adoptar medidas preventivas. Una de las recomendaciones principales consiste en desconfiar de cualquier mensaje inesperado que solicite información personal, datos bancarios o pagos urgentes.

También resulta aconsejable verificar cualquier comunicación a través de canales oficiales antes de actuar. Si un mensaje afirma proceder de una empresa de mensajería, una entidad financiera o una marca conocida, lo más prudente es contactar directamente con la organización utilizando sus medios oficiales.

Además, se recomienda utilizar soluciones de seguridad actualizadas capaces de detectar enlaces maliciosos y ataques de phishing en tiempo real.

Mantener contraseñas robustas, evitar reutilizar las mismas claves en diferentes servicios y compartir información sobre nuevas estafas con familiares y amigos son medidas que contribuyen a reducir significativamente el riesgo.