El grupo de ransomware Conti se hizo bastante popular hace unos años por sus frecuentes y dañinos incidentes contra organizaciones sanitarias, Gobiernos y empresas. Surgido de la banda Ryuk y vinculado estrechamente a la operación de malware y botnet TrickBot pegó sus últimos coletazos en 2022 a causa de un aumento de la presión policial sobre el colectivo y también de una filtración de conversaciones internas

El ciberdelincuente ayudó a perpetrar ciberataques entre 2021 y 2022, período durante el cual se cifraron los sistemas de las víctimas, se robaron datos y se exigieron rescates en Bitcoins a diferentes organizaciones de EE.UU. y otros países. 

Lytvynenko, residente en Cork (Irlanda) trabajó con otros miembros de Conti para piratear las redes de las víctimas, cifrar sus archivos y sistemas y pedirles onerosas sumas económicas a cambiar de devolverles el acceso y evitarla filtración de datos. 

Este pirata informático ha reconocido haberse unido a la banda en septiembre de 2021. También ha admitido tener en su poder datos robados de múltiples víctimas estadounidenses y en el extranjero. 

Lytvynenko tampoco ha negado su trabajo en el desarrollo de componentes de malware, incluyendo un loader, que se usa para cargar programas que son necesarios para ejecutar otros ataques maliciosos. 

Una sangría ‘conti’-nua

El Departamento de Justicia indica en un comunicado de prensa que la variante de ransomware Conti llegó a infectar un millar de ordenadores y redes a nivel global.  

El organismo asegura que entre 2020 y 2022 los ataques de Conti impactaron en 47 Estados distintos de EE.UU., 31 países y el Distrito de Columbia y Puerto Rico. Según las estimaciones del FBI, hasta enero de 2022 se habían desembolsado unos 150 millones de dólares en concepto de rescates. 

“La declaración de culpabilidad de Lytvynenko representa un paso importante para que los ciberdelincuentes rindan cuentas por el daño que infligen a las víctimas en todo el mundo”, ha declarado Brett Leatherman, subdirector de la División Cibernética del FBI. 

“Lytvynenko se aprovechó del miedo y la coacción, conspirando para usar el ransomware Conti con el fin de extorsionar a las víctimas y robar sus datos. Este caso demuestra que el FBI y nuestros socios perseguirán sin descanso a los responsables de los ciberdelitos, independientemente de dónde operen, y los llevarán ante la justicia”, advierte.